RADAR POLÍTICO

16 noviembre, 2021

PRENSA HIDALGUENSE, LA VULNERABILIDAD

Joel Sánchez Rodríguez

@JoelSanRadar

*No hay nada más peligroso para una sociedad, que el tener una prensa amordazada.

La agresión de la que fue objeto la periodista Beatriz Flores en el municipio de Tepeji del Río, puso en evidencia una vez más, el alto grado de vulnerabilidad que existe en torno al ejercicio periodístico en Hidalgo, donde peligrosamente se van dando las condiciones para que cualquiera se atreva a atentar contra un reportero o medio de comunicación, al cabo que está casi garantizada la impunidad.

Resulta innegable el crecimiento de grupos delictivos en diferentes regiones de la entidad; en la zona de Cuautepec los huachicoleros imponen su ley; en Ixmiquilpan son muchos los ilícitos que se cometen y es evidente la presencia de cárteles (que las autoridades no ven); en Tlahuelilpan, Tezontepec de Aldama y Atotonilco de Tula, es “el pueblo bueno” el mismo que protege a los perforadores de ductos y es en Tula y Tepeji, Nopala y Huichapan, donde los pillos que operan en Estado de México y Querétaro, sientan sus reales por encima de toda corporación.

Eso fue factor para que la madrugada del 10 de noviembre, atacaran a tiros el vehículo y domicilio de la periodista directora del portal “Presencia Hidalguense”, por hacer su trabajo.

Pero desgraciadamente hay muchos factores más que se alinean para hacer un clima más inseguro a los periodistas, especialmente a quienes ejercen su labor en las distintas regiones.

La Ley de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Salvaguarda de los Derechos para el Ejercicio del Periodismo del Estado de Hidalgo, es una caricatura inservible e inoperante desde el 2012 y cuya reforma en el 2016 fue insuficiente para que cumpla su misión.

En Hidalgo se carece de un reglamento que le quite a la ley su condición disfuncional; no hay un mecanismo ni la comisión estatal de protección que la misma ley mandata y que no se cumple; no existe una fiscalía especializada que atienda los delitos en agravio de la libertad de expresión y de los periodistas; Y si bien esta instancia no es indispensable, su ausencia confirma que lo que no hay es voluntad para proteger a nadie.

El observatorio de medios creado hace unos años por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo, nunca pasó de ser una broma y por si fuera poco la comisión especial que llegó a integrarse en el Congreso local, la desaparecieron porque a los diputados no les pareció elemental.

Algo que también hace más vulnerables a reporteros y medios; ante  la delincuencia, la autoridad y frente a algunos neopolíticos que apenas van dejando los huaraches, sienten el poder y tienen la oportunidad de agredir, es la desunión gremial; surge una agresión y el gremio unánime dice: “cuenta conmigo”, “lo que se te ofrezca”, “aquí estamos”, pero difícilmente harán algo por ayudar al afectado, la gran mayoría ni siquiera publicará “una breve” por lo ocurrido.

No hay nada más peligroso para una sociedad, que el tener una prensa amordazada.

Por ello es imprescindible que se haga no solo lo elemental, sino lo suficiente para reducir al mínimo la vulnerabilidad gremial, con una ley acorde a la actualidad, un reglamento operativo y una comisión que de verdad dé protección cuando se le necesite; los discursos que reiteran el respeto a la libertad de expresión, no bastan.

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