RADAR POLÍTICO

11 junio, 2012

CÓMO TOMAR DECISIONES Y NO MORIR EN EL INTENTO

Dra. Lorena Ramos Hernández

lorena_ramos73@hotmail.com

@lorein280

sexpopuliNQ miércoles de 9 a 10pm/ 90.1 FM 640 AM

La toma decisiones y la capacidad resolutiva son habilidades imprescindibles para conseguir nuestras metas, es inmaduro y poco formal ir por el mundo diciendo y haciendo cosas distintas a las que pensamos.

Cuando tomamos decisiones es importante tener opciones y lo ideal es que sean al menos tres opciones posibles, entre más opciones más complicada se hace la toma de decisión, algunas personas dicen que tener una opción es obligación y dos es un dilema.

Primero que nada, debes tomar en cuenta estos consejos justo antes de tomar la decisión:

  1. Tener claro lo que quieres: Siento repetir siempre este paso, pero me entrevisto todos los días con infinidad de personas que cuando les pregunto lo qué quieren lograr, no tienen ni idea, o son inciertos y dicen que ya irán viendo sobre la marcha o cambian de idea de la noche a la mañana como en una posición bipolar. Si no sabes lo que quieres jamás de los jamases llegarás a ningún lado. Por ejemplo: si quieres hacer un viaje, lo primero que piensas es a dónde vas a ir; si no sabes a dónde vas, difícilmente llegarás a ningún lado. Para tomar decisiones correctas, es imprescindible tener claro lo que se quiere.
  2. No cometas el gravísimo error de decidir por lo que piensen o pensarán otras personas. Sí está bien pedir opiniones, van bien para dar ideas, pero al final decide por lo que creas tu que es mejor para ti en función de tus objetivos (los tuyos, no los de otros). Además siempre va a haber gente a la que no le gusten tus decisiones, así que ya que te criticarán de todas maneras, lo mejor es hacer lo que tu creas que es mejor para ti. Recuerda que los resultados de lo que hagas van a ser para ti, tanto si son buenos como si son malos.

Ya que sabes lo que quieres y no tienes dudas sobre lo que necesitas, sigue los siguientes pasos:

1. Definir el problema. Con este paso hay que procurar responder a la pregunta de ¿Qué es lo que se desea conseguir en esa situación?

2. Buscar alternativas. Es importante evitar dejarnos llevar por lo que hacemos habitualmente o por lo que hacen los demás. Si no se nos ocurren muchas alternativas, pedir la opinión de otras personas nos puede ayudar a ver nuevas posibilidades.

3. Valorar las consecuencias de cada alternativa. Aquí se deben considerar los aspectos positivos y negativos que cada alternativa puede tener, a corto y largo plazo, tanto para nosotros como para otras personas.

Para llevar a cabo este paso correctamente, muchas veces no es suficiente la información con la que se cuenta. En este caso es necesario recabar nuevos datos que ayuden a valorar las distintas alternativas con las que se cuenta.

4. Elegir la mejor alternativa posible. A veces la mejor alternativa no es ninguna de las propuestas sino que surge como combinación de varias de las propuestas.

5. Aplicar la alternativa escogida y comprobar si los resultados son satisfactorios. Una vez elegida, debemos responsabilizarnos de la decisión tomada y ponerla en práctica. Además debemos preocuparnos por evaluar los resultados, con lo que podremos cambiar aquellos aspectos de la situación que todavía no son satisfactorios y además estaremos en condiciones de aprender de nuestra experiencia.

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