¿POR QUÉ SOMOS AGRESIVOS?
Dra. Lorena Ramos Hernández
sexpopuliNQ miércoles de 9 a 10pm/ 90.1 FM 640 AM
Cuando observamos la conducta agresiva y violenta de tantas personas, son muchas las preguntas que se nos plantean. ¿Por qué actuamos así? ¿En qué condiciones? ¿Influye la violencia en televisión? ¿Qué factores promueven la agresión? En este artículo se intenta responder a estas y otras preguntas.
En 1986, la revista “Psychology Today” realizó la siguiente pregunta: si pudiera apretar un botón en secreto y eliminar a cualquier persona sin ninguna repercusión para usted, ¿lo haría? El 69% de los hombres y el 56% de las mujeres respondieron que sí. La mayoría de las mujeres habría eliminado a jefes, ex maridos o ex novios y a anteriores parejas de sus actuales compañeros. La mayoría de los hombres preferiría eliminar al presidente o a alguna figura pública.
Una encuesta realizada en Estados Unidos durante los años ochenta mostró que el 15% de los estudiantes universitarios encuestados harían desaparecer la Unión Soviética si estuvieran seguros de que no habría represalias. Una acción como esta supondría la muerte de unos cien millones de personas.
La agresión se define como el comportamiento que intenta hacer daño u ofender a alguien, ya sea mediante insultos o comentarios hirientes o bien físicamente, a través de golpes, violaciones, lesiones, etc. La palabra clave para definir la agresión es, por tanto, la intención de dañar y es además la que la diferencia de otros tipos de violencia, en la que el motivo puede ser, por ejemplo, la autoafirmación u obtener supremacía y que se define como la coerción física o psíquica ejercida sobre una persona para obligarla a hacer un determinado acto en contra de su voluntad.
¿Qué desencadena la agresión?
Las diferencias interindividuales e intergrupales a la hora de manifestar o no un comportamiento agresivo, hace resaltar un aspecto importante en el estudio de la agresión: está en función de cómo las personas perciben e interpretan algún suceso o situación. Si se percibe un empujón como intencionado y hostil, hay más probabilidades de reaccionar de forma agresiva.
En el caso de la agresión instrumental, ésta es más probable cuando se percibe como rentable que cuando la vemos como potencialmente peligrosa para nosotros. Hay varios factores que pueden llevar a un aumento de las conductas agresivas. Uno de ellos consiste en pensar que la agresión es fácil o haberla utilizado con éxito en el pasado. Observar modelos agresivos que nos muestran cuándo y cómo la agresión puede tener éxito enseñan patrones de conducta agresivos que la gente puede imitar incluso si han sido castigados en los modelos, ya que una vez aprendido el comportamiento puede utilizarse en una ocasión en la que se piense que el castigo u otras consecuencias negativas son menos probables.
También existen diferencias entre sexos, siendo los hombres más agresivos que las mujeres. La agresión parece más fácil y menos arriesgada para los hombres y suelen verla como menos peligrosa. Las diferencias en la educación así como características biológicas pueden estar influyendo también en estas diferencias entre sexos.
La agresión es, desgraciadamente, un comportamiento bastante extendido y del cual somos testigos a diario, en cualquiera de sus formas.
Tal vez el motivo principal es que funciona. El niño que golpea más fuerte es el que consigue el mejor juguete; los padres que pegan a sus hijos obtienen resultados; el hombre que se muestra agresivo puede conseguir el elogio de cierto tipo de hombres; el mal humor y los comentarios hirientes pueden servirnos para librarnos de hacer algo que no nos gusta. La agresión, física o verbal, directa o indirecta, es una forma asequible, rápida y, en ocasiones, fácil, de conseguir lo que queremos sin tener que molestarnos en pensar demasiado. Sin embargo, también tiene su precio: va siempre acompañada de sentimientos negativos, como hostilidad o ira que, además de hacernos sentir mal, aumentan el riesgo de problemas graves de salud, como enfermedades coronarias.
Puede ir seguida de sentimientos de culpa, llevarnos a ser rechazados por otras personas e incluso apartados del grupo (este rechazo puede dar lugar en los niños a problemas de aprendizaje). La repetición de actos agresivos da lugar a personalidades agresivas y la violencia continua vuelve a las personas insensibles hacia ella. Matar por segunda vez es siempre más fácil.
