3 septiembre, 2009
1 septiembre, 2009
POR LA LIBRE 01/09/09
Por Joaquín Quiroz.
Si una mentira se dice muchas veces, acaba por creérsela quien la inventó, reza un conocido refrán, ahora es realmente curioso y de llamar la atención que la secretaria de Gobierno de Quintana Roo, Cora Amalia Castilla Madrid, quiera propagar el rumor que “ella es la buena” para ser gobernadora.
No Cabe duda que Cora Castilla, es partidaria del optimismo, y que tiene una gran autoestima en lo político, ya que el factor suerte que algunas veces le ha acompañado, sin embargo ahora su “chaman” o creencia personal no más no le atina.
En este bello Estado, queda muy claro que quien ocupe la titularidad de la Secretaría de Gobierno, no es realmente quien opera las situaciones de la política interna, y que consensa con los protagonistas de la política, y que atiende asuntos de carácter de expresiones y menos es el trampolín para la sucesión.
Aquí en este sexenio, quien ha sido el secretario de Gobierno, y quien ha estado pendiente de todos y cada uno de los asuntos políticos y de toda índole que aquejan al Estado es el mismo gobernador Félix González Canto.
Ya que las decisiones y operaciones en materia de política, quien las toma es él, quienes han estado como secretarios de gobierno en esta era felixista, como Eduardo Espinoza y Rosario Ortiz lo saben y bien.
Sin embargo Cora Amalia se siente “vicegobernadora” lo que hace que ya se vea con un pie para suceder a su jefe directo el gobernador, y este rumor lo ha propagado, entre uno que otro distraído, y otro que uno oportunista que endulzándole el oído y los ojos la hacen ya ver como titular del Ejecutivo.
Sin embargo no olvidemos que Cora Castilla, fracasó en su afán de ser candidata a diputada por el PRI, esto por qué, pues por todos sus desplantes que hizo como presidenta municipal de Othón P. Blanco (Chetumal).
En donde solo por citar uno, ofendida estaba que en un desfile del 20 de noviembre no estaba a un lado del gobernador en el balcón, y por eso hizo su berrinche y se largó, amenazando con que ella haría su propio desfile.
Otro “panchito” más fue cuando en el huracán Deán, cuando vio que estaba con la presión hasta arriba, y que el problema era mayor, se alteró tanto que hasta cacheteó a un chófer, y así sus arranques.
Luego como titular de Educación en Quintana Roo, se enfrentó con los maestros, se le salió de las manos el problema magisterial, y esto sumado a un pésimo trabajo como presidenta municipal le costaron la candidatura a diputada federal.
Ya que por todo esto, solo un grupúsculo hubiera votado por ella, en dado caso de ser abanderada priista a la diputación federal, lo que ponía en riesgo llevarse “el carro completo” que obtuvo Quintana Roo en los pasados comicios.
Para que de plano “se mate sola políticamente” es que se le dio la Secretaría de Gobierno, ya que, es bien sabido su poco don de gente, su mínima paciencia, su delgada piel que hace le duela todo, por esta razón como premio de consolación está en esta posición no por ser realmente la segunda a bordo del barco del Ejecutivo.
Ahora “Corita” hace nuevamente sus castillos en el aire y se ve ya ungida como gobernadora, en donde es seguro no votaría por ella ni su propia familia, ya que es bien sabido el enfrentamiento que tiene con sus parientes continuamente.
Sin embargo en sus ilusiones, y en sus más anhelados sueños Cora Amalia se siente gobernadora, cuando no pudo ni obtener una candidatura a una diputación federal
CURVA PELIGROSA……
El diputado Luis González Flores presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado de Quintana Roo, resulta que luego de haber comprado más de una docena de automóviles “Optra” del año, y que como “bono” le entregaron una costosa camioneta “Scalade”.
Parece ser que ya se le hizo poco, y anda buscando renovarla, dicen los que saben que ya mando cotizar camionetas más costosas, las cuales estaría estrenando en 2010, obvio con cargo al presupuesto del Congreso, y ya advirtió a sus diputados consentidos que quien se porte bien en enero andará en lujosa camioneta y ya no en “Optra”, al fin el pueblo paga.

