Este domingo 30 de enero se llevará a cabo la primera de siete
elecciones de carácter local que habrán de efectuarse en todo el país durante el 2011, al votar los electores del Estado de Guerrero para elegir gobernador del estado, mientras que el próximo domingo 6 de febrero los habitantes de Baja California Sur depositarán su sufragio en las urnas para renovar los poderes ejecutivo y legislativo así como a los titulares de los ayuntamientos, así es que de esa jornada surgirá un gobernador, 21 diputados locales, 16 por el principio de mayoría relativa, 5 por la vía plurinominal y 5 presidentes municipales.
Pero si alguna elección llama la atención en el ambiente político, es la de hoy, considerada como la que será la jornada comicial más competida en Guerrero, entidad en la que se enfrentan dos coaliciones la PRI-PANAL-PVEM “Tiempos Mejores para Guerrero” y PRD-PT-Convergencia “Guerrero Nos Une” que postulan a Manuel Añorve Baños y Ángel Heladio Aguirre Rivero, respectivamente, primos entre si y surgidos ambos de un mismo grupo político cuya cuna es el Partido Revolucionario Institucional.
Un tercer candidato, Marco Efrén Parra Gómez del Partido Acción Nacional, declinó hace unos días a la candidatura, luego de haber realizado su campaña proselitista por toda la entidad, en la que no alcanzó a repuntar en la preferencia de los electores, que no le prometían más allá de un 3.5 por ciento de los sufragios, por lo que dejó la contienda para sumarse al aspirante del PRD Ángel Aguirre, quien fuera diputado federal, senador de la República y gobernador guerrerense bajo las siglas del PRI, en el que militó durante muchos años.
Violencia, acusaciones mutuas, guerra sucia, derroche de recursos, mapachadas y cantos triunfalistas anticipados por parte de ambos candidatos, es lo que distinguió a las campañas proselitistas que culminaron el miércoles y cuyo resultado se verá hoy en las urnas en las que se dispondrá de un amplio operativo de seguridad ante la posibilidad de que los hechos violentos que han marcado a la entidad y concretamente a Acapulco en los últimos meses inhiba la participación de los electores.
Vale la pena señalar que desde agosto del 2009, el proceso de sucesión del gobernador guerrerense, el perredista Zeferino Torreblanca Galindo, originario de Jalisco, vislumbraba la violencia con la que se disputaría el poder, al ser ejecutado el que parecía ser el candidato natural del PRD, Armando Chavarría Barrera, diputado presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso del Estado y en los últimos días se recrudecieron los ataques violentos al ser asesinado un dirigente municipal del PRI y agredirse salvajemente al representante del PRD ante el órgano electoral.
La elección también está marcada por la posibilidad priista de volver al gobierno que perdieron hace seis años y porque Guerrero es una de las entidades en las que el crimen organizado ha sembrado un alto índice de terror entre la población, ahuyentando al turismo y afectando de manera severa la economía y el desarrollo del estado.
Por el arraigo de ambos contendientes, la declinación del PAN cuyo partido no tiene futuro en Guerrero (al menos en seis años), la tensión que se vive en las diversas regiones y porque la jornada marcará la pauta de cómo serán algunas de las 7 elecciones a efectuarse este año, la elección de Guerrero despierta gran interés y habrá que seguirla con mucha atención.
