Joel Sánchez Rodríguez
Pachuca de Soto, Hgo.- La mañana del sábado 20 de febrero, elementos policíacos del municipio de Tolcayuca, reportaron al Ministerio Público y al grupo Tizayuca de la Agencia Estatal de Investigación, antes Policía Ministerial, el hallazgo del cuerpo de un niño tirado muy cerca del Hospital Psiquiátrico “Dr. Fernando Ocaranza”.
La mente “brillante” de los sabuesos de la Procuraduría General de Justicia del Estado, los hizo sospechar que se trataba de algo muy grave, luego de que encontraron el cadáver –como se dice- encobijado, pero aún así al paso de los días no habían podido precisar o al menos no lo hicieron público, si se trató de un homicidio o no, pese a lo incongruente que sería pensar en un suicidio.
El niño localizado muerto en San Miguel Eyecalco, es de aproximadamente 12 años de edad y no se ha establecido su identidad, solo se da como seña que al parecer era deficiente de sus facultades mentales y lo único que ha quedado claro es que no era paciente de las Villas Ocaranza, pues en dicho nosocomio no se acepta la hospitalización de niños ni de personas de la tercera edad.
El hecho es de suma consternación y lamentablemente no es el único caso de un homicidio que se registra en agravio de un menor de edad en las últimas semanas, pues basta recordar que un pequeño de aproximadamente seis años, fue encontrado muerto y “encobijado” el pasado 15 de enero, dentro de unos locales abandonados en la comunidad de Puerta Blanca, municipio de Nopala de Villagrán.
El hallazgo causó una profunda conmoción, más cuando se confirmó que la víctima fue privada de la vida a golpes, según lo evidenciaban las múltiples lesiones que presentaba en cuerpo y rostro, pero como en el más reciente caso, para la Procuraduría General de Justicia del Estado, cuyo titular es José Alberto Rodríguez Calderón, no fue posible identificar al menor, y la dependencia ha sido incapaz de encontrar a los responsables, ni siquiera de fijar una sola pista o línea de investigación para dar con ellos.
El asunto es sumamente grave, no solo porque se trata del alevoso homicidio de dos niños, ambos totalmente indefensos y más por la edad y las capacidades diferentes de uno; Resulta preocupante el ver que la Procuraduría hidalguense naufraga en su incapacidad y que esta representa una ineficiencia que se vuelve criminal, ante el riesgo que significa para la ciudadanía de ambas regiones (Tizayuca y Huichapan), que los responsables de dos actos tan condenables, se encuentren en libertad y en la más completa impunidad frente a una dependencia que siendo la responsable de perseguir los delitos, por negligencia, deficiencia, indolencia o ambas cosas, no lo hace.
José Alberto Rodríguez Calderón, es el titular del Ministerio Público y como tal es el responsable de lo que se haga o se deje de hacer en la procuraduría. Y resulta lamentable que sus subordinados no actúen y que si lo hacen lo hagan mal, que los resultados de su trabajo no sean los deseados y que se llegue a extremos tan tristes, tan terribles, como lo es que el cuerpo de un niño de seis años, asesinado en esas circunstancias, vaya a dar a la fosa común, porque la incompetencia de las autoridades hizo que ni siquiera se le pueda identificar.
Hay que destacar que la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSP), en Hidalgo se mantienen vigentes los reportes de 13 menores de edad desaparecidos, aunque no se sabe en que lapso, sin embargo si se ha precisado que son 4 niños de entre 0 y 3 años, así como 9 de entre 11 y 17 años, de los cuales 7 son mujeres, pero ninguno de ellos corresponde con las características físicas de los dos victimados.
Ciertamente todos los días ocurren muchos homicidios en todo el país, ahora hasta colectivamente, pero es penosa la falta de sensibilidad oficial ante algo tan atroz. Una mujer le gritó a Felipe Calderón aunque por otro motivo, “si hubieran sido sus hijos, Usted buscaría a los responsables hasta por debajo de las piedras”. ¿Acaso en la Procuraduría de Justicia de Hidalgo, no podrían pensar igual?
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