Lic. Joel Sánchez Rodríguez
Mineral del Monte, Hgo.- Promovido por la Promotora Turística del Estado de Hidalgo, la construcción de un campo de golf de 27 hoyos de campeonato, se encuentra en marcha en la comunidad de Tezoantla de este municipio a pesar de la oposición de cientos de pobladores y del daño ecológico que causará el derribamiento del 60 por ciento de los árboles en una extensión de 330 hectáreas.
De nada sirvieron los argumentos en contra por parte de grupos ambientalistas, de la Sociedad Ecologista Hidalguense y de diversos “colectivos” que en diferentes ocasiones externaron su rechazo, pues se ha reiniciado la construcción del Club de Golf en Mineral del Monte, que si bien significará una importante derrama económica, también provoca el derrumbe de una gran cantidad de árboles que se asientan en 330-53-09.853 hectáreas de alto valor económico, estético, paisajístico, sociocultural y abiótico.
La deforestación de tal extensión no es poca cosa, menos por el hecho de que el club de golf se ubicará en terrenos localizados en las comunidades de Santa Rosalía y Tezoantla, en el predio denominado Agua Bendita, que traerán como consecuencia a mediano y largo plazo la reducción de la captación de lluvia y por ende la falta de recarga de los mantos freáticos que en la parte baja.
Eso dicen los grupos ambientalistas y lo mismo hace suponer la lógica, pues nunca se ha considerado benéfico el derrumbe de árboles y este caso no puede ser la excepción.
La obra del Campo de Golf y Desarrollo Campestre Residencial Real del Monte que para ricos se construye en una zona de pobres, estuvo detenida durante varios meses, pues tanto la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales, como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, a través de sus delegaciones en Hidalgo, afirmaban que los inversionistas no contaban con todos los permisos y licencias para ejecutar los trabajos.
Parte de los motivos que llevaron a la detención temporal del proyecto, fueron la falta de diversos estudios de impacto ambiental, a excepción del realizado en febrero del 2004 y que lo consideraba inviable, los cuales es de suponerse que ya se hicieron, pero no han sido dados a conocer, por lo que la sociedad no sabe con certeza cuantos árboles se derribarán, a que especies pertenecen, el tiempo que tardan en crecer, que extensión abarca lo que los ecologistas llaman “ecocidio” y que acciones se tomarán para revertir esos efectos.
Se afirma que se hará una intensa labor de reforestación, pero no se dice cuantas plantas se sembrarán para reponer los árboles derribados, ni tampoco el tiempo que pasará antes de que lleguen a la edad adulta algunos de los arbustos que se dice se colocarán.
La versión oficial indica que se invertirán 250 millones de dólares en este complejo que incluye además del campo de golf, una área de deportiva con una alberca semiolímpica techada y una zona residencial de 90 lotes residenciales y 900 unifamiliares y una serie de condominios horizontales, con viviendas de valor millonario fuera del alcance de quienes habitan en Santa Rosalía, Tezoantla y las comunidades alrededor, incluyendo el denominado Rancho Agua Bendita, como se denomina al predio sede del proyecto.Habrá una zona especial para adolescentes de entre 13 y 19 años, incluyéndose un bar denominado “Hoyo 19″ con un `Bunker´ para botanas, un salón de juegos electrónicos, dos gimnasios, un SPA, peluquería y salón de belleza, biblioteca, canchas de tenis y un estadio de tenis, canchas de paddel, una Caddy House, zona de almacén, estacionamiento, vestidores, Snack Bar en la alberca, asoleadero, chapoteadero y juegos infantiles.
Se pretende la edificación de varias albercas individuales, el campo de golf de 27 hoyos de campeonato, que sería el segundo de su tipo en el Valle de México adicional al que ya se planea en la región de Tula-Tepeji; casa club, salones de fiestas privados y una pista de sky artificial y dos zonas hoteleras, aunque la primera etapa contempla únicamente un hotel y un área de restaurantes, lo que significará la creación de un importante número de fuentes de empleo, que según los opositores en nada beneficiarán al municipio, pues los trabajos que se ofrecerán en ese lugar serán de “bajo perfil y de ingresos ridículos”, según denuncian grupos como los colectivos Revolución Kallejera y Ollín.
Afirman que habrá una considerable reducción en la calidad del aire y “más empleos para los realmontenses, pero estos serán como jardineros, cuidadores de coches, sirvientas, recamareras, cocineras, meseros, etcétera, por lo que no se puede decir que la construcción del Club de Golf and Resort es sinónimo de un mejor futuro para los habitantes del municipio y las nuevas generaciones.
“Ello agregado al daño ambiental que se causará, que afirman los inconformes “será irreversible”, según unas mantas que incluían leyendas como “El campo verde es vida, pero el campo de golf es muerte”, que minutos antes de que arribaran autoridades federales, estatales y municipales a poner en marcha el reinicio de construcción del proyecto, les fueron arrebatadas de manera violenta a los manifestantes, que fueron agredidos y amenazados por supuestos “guaruras o agentes de gobernación”, quienes a jalones y empujones corrieron a los muchachos de Colectivo Texoantla en Rebeldía y Resistencia, Colectivo Ingobernables, Colectivo Ollín, FPR- Pachuca y miembros de la Sociedad Civil.
El arranque de obra aconteció el jueves 20 de abril, fecha en la que acudieron los manifestantes encabezados por Rosana López y varios integrantes del colectivo Ollín, quienes aseguran que las lluvias que son atraídas en este sector por la presencia de árboles y que se perderán, sirven para recargar los mantos freáticos que abastecen de agua a la región de Tizayuca y a la batería de pozos que inicia en la comunidad de Téllez, por lo que el líquido se verá considerablemente reducido en una zona en la que ya es escaso y en la que las autoridades mantienen la esperanza de construir un aeropuerto.
Hay que destacar que un estudio revela que el proyecto significará un impacto directo en 341 mil 063 habitantes de siete municipios, lo que significa más del 15 por ciento de la población hidalguense, además de que se espera un consumo de energía eléctrica de 6 mil 270 KVA durante su etapa de operación y un gasto de agua para satisfacer las necesidades del club, campo de golf y desarrollo residencial que es considerado un recurso finito y escaso en relación a la demanda será de mil 959 metros cúbicos por día -más que todas las comunidades de Real del Monte- y que se tomarán 5 litros por segundo de la presa Santa Rosalía y 6 lps de la del Espíritu Santo, agua que por lógica dejará de llegar a otros lugares.
Ese mismo estudio que las autoridades no reconocen, efectuado en febrero de 2004, afirma que en esa zona existen árboles de pino, encino, pino-encino, enebro, oyamel, pastizal, áreas rocosas y erosionadas, cultivos, bosque reforestado de pino y bosque de enebro fragmentado, además de que el colectivo Ollín manifiesta que también existen especies protegidas por la Norma Oficial Mexicana, NOM-059-SEMARNAT-2001 como las Juniperus monticola (enebro azul) y Sceloporus gramicus (un reptil), entre otras.
Pero nadie sabe quien dice la verdad y quien miente, porque inicialmente la Profepa a través de su delegado Eugenio Bravo Quintanar había advertido que no daría su aval para la obra y finalmente lo hizo y además acudió al evento con el que arranca la deforestación de 350 hectáreas, lo mismo que el delegado de la SEMARNAT, Leonel Lozano Domínguez, con lo que se demuestra que las dependencias que deberían proteger el entorno ambiental, no lo hacen, se retractan de lo que dicen y de seguir así, pronto veremos a esos dos funcionarios conduciendo las máquinas que tirarán los árboles o disfrutando de una “casita” en el complejo turístico.
Deben hacerse públicos, sin maquillajes, los estudios de impacto ambiental del proyecto, quienes son los inversionistas -sin prestanombres- y que acciones se tomarán para evitar que el daño ecológico sea mayor, porque la Extensión es muy grande y no es creíble que no pase nada.
Para nadie es desconocido que tanto el golf como el sky, son deportes que por el alto costo que tienen los aditamentos para su práctica son de carácter elitista, lo mismo que las residencias, albercas y salones que ahí se planean, cuya construcción dejará solo el 5.83 por ciento de extensión como reserva ecológica, visto desde ese ángulo el proyecto no beneficiará a nadie, pues facilitará la recreación de unos pocos, pero a la larga dejará a la región sin agua y aire puro.